México es considerado uno de los países mas vulnerables al cambio climático debido a su ubicación geográfica, diversidad climática y características socioeconómicas. Su posición entre el Océano Pacifico y el Golfo de México lo expone a una alta frecuencia de fenómenos hidrometeorologicos extremos como ciclones, lluvias intensas, sequías prolongadas y olas de calor. Estos eventos han aumentado en intensidad y frecuencia durante las últimas décadas, afectando de manera significativa a los ecosistemas, la infraestructura, la salud pública y la economía, particularmente en regiones con condiciones sociales desfavorables o limitada infraestructura adaptativa (SEMARNAT e INECC, 2015; Sarukhán et al., 2012).
El municipio de Irapuato, Guanajuato, no es ajeno a estas problemáticas. Su dinámica territorial, el crecimiento urbano acelerado y las presiones sobre los recursos naturales lo hacen particularmente vulnerable a los impactos
del cambio climático. Fenómenos como las olas de calor, inundaciones urbanas, escasez de agua, deterioro ambiental y perdida de suelo agrícola ya han comenzado a manifestarse con mayor intensidad, afectando la
calidad de vida de la población y la sostenibilidad del desarrollo local.
El PAC establece un horizonte temporal al año 2050 y define metas de corto (2030) y mediano plazo (2040), bajo una visión de largo alcance que reconoce la necesidad de dar continuidad a las acciones climáticas más allá de un solo periodo de gobierno, garantizando así la sostenibilidad de sus beneficios ambientales, sociales y económicos.
En este contexto, el PAC es un instrumento de política pública en el que el gobierno local establece políticas de mitigación y adaptación al cambio climático, en congruencia con los compromisos y estrategias estatales y nacionales













































